El otro tipo de soledad

El otro tipo de soledad es una situación que se produce conforme avanzamos en nuestro camino de vida interior. Es una situación que puede sorprender e incluso que cueste entender, aunque es un paso necesario en nuestra evolución. Aquí tienes el enlace a nuestro post anterior, en el que hablábamos de la soledad.

La soledad interior se da en millones y millones de personas en el mundo porque, tristemente, la gran mayoría sigue dormida a pesar de que estamos en la frase del Gran Despertar, fase anterior a la Gran Ascensión Planetaria, que se cree tendrá lugar en 2026.

Se dice que una persona está dormida cuando no es consciente de quién es realmente o de lo que realmente es este maravilloso y abundante planeta Tierra, también llamado la Matrix. La película homónima describe maravillosamente el inicio del despertar en su celebérrima escena de la pastilla roja o la pastilla azul. Morfeo le cuenta la verdad cruda como un filete a Neo, cuando le dice que la verdad no proporciona la felicidad, pero le hará libre. La verdadera esencia del ser humano es la libertad, aunque esta esencia no está disponible directamente para nadie, dada la manipulación de la élite, manipulación ejecutada durante milenios. Para acceder a nuestra verdadera esencia tenemos que realizar un importante y profundo trabajo interior. No queda otra si queremos ser verdaderamente libres.

Si te cuento todo esto es, porque, obviamente, ser libre requiere de valor, tesón, constancia y determinación. Es mucho más fácil evadirse como hace el avestruz escondiendo la cabeza en la tierra, o escaparse de uno mismo cayendo en las múltiples tentaciones (prisiones) que la sociedad de consumo nos presenta como soluciones perfectas a nuestra inherentemente imperfecta vida. Esto lo traté en un post anterior que puedes consultar aquí.

Todo, absolutamente todo, requiere de un proceso. Al igual que no podemos pretender que nuestro hijo pequeño corra como Usain Bolt si todavía no sabe ni andar, no debemos pretender alcanzar la Iluminación si no hemos pasado antes por todos los estadios preceptivos anteriores. De este modo, primero empezaremos con pequeños descubrimientos, con la comprensión de pequeñas verdades, para poco a poco ir incrementando el nivel y alcance de estas.

Por lo general, en toda persona hay un paso diferente a los anteriores. La diferencia radica no en su naturaleza, sino en sus consecuencias. Todos hemos pasado, o lo haremos en un futuro, por esa tesitura. Al igual que si coges una hoja de papel y tiras de ella a la vez por ambos lados, -lo que inevitablemente hará que se separe en dos partes-, dos personas pueden estar juntas mientras las diferencias existentes entre ellas sean tales que no provoquen su separación.

Dicho de otro modo, lo afín llama a lo afín, dos personas en una vibración igual o similar podrán estar juntas, pero si una de ellas decide cambiar, llegará un momento en el que ambas vibraciones no serán compatibles, y, por tanto, la separación estará asegurada. Este proceso se produce con gran frecuencia con amigos, familiares, e incluso parejas.

En un post reciente hablábamos en detalle de que somos energía. Todo es energía. Cada objeto, cada emoción, cada pensamiento, se corresponde con una frecuencia vibracional. Si yo cambio internamente, así lo harán mis pensamientos y mis emociones. Y, por tanto, llegará un momento en el que no serán compatibles con las de las personas que me rodeaban. Si, por ejemplo, mis amigos eran unos pesimistas redomados y yo me transformo en una persona verdaderamente positiva, nuestras formas de ser no serán compatibles.

Una vez que ya no somos compatibles con nuestra vida social existente, ya sea familia, pareja o amigos, nos encontraremos en una extraña paradoja. Cuanto más evolucione, cuanto más incremente mi vibración, más podría esperar que mi vida mejorara rápidamente en todos los sentidos, aunque no suele ser así en la vida real. Lo que sí suele suceder es que aquellas personas que han formado parte de nuestra vida intenten, consciente o inconscientemente, que nos mantengamos donde estábamos. Ni que decir tiene que, en aras de nuestra libertad y felicidad, no debemos caer en esta trampa, por muy bien que nos la pudieran presentar.

Es este nuevo estado de soledad el que denomino el otro tipo de soledad, ya que de repente nos encontramos con que ya no tenemos nada o casi nada en común con quienes formaban una parte importante en nuestra vida. La parte más agradable de esta historia es que es cuestión de tiempo el que nuevas personas aparezcan en nuestras vidas, personas que tendrán una vibración más elevada, acorde con la nuestra.

La vida es un continuo, y, si yo o las nuevas personas en mi vida cambiamos, otra vez volveremos a estar solos hasta que otras personas, afines con la vibración que tengamos en ese momento, aparezcan en nuestra vida.

Por último, cuanto más avances, menos personas afines encontrarás en tu vida, puesto que estarás cada vez más alto en la pirámide de la evolución, donde la base es muy ancha y la cúspide muy estrecha. ¡La gran mayoría sigue dormida!

 

Querido lector, deseo que te haya gustado esta reflexión de hoy.

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Santiago Huerta

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