La Compasión

La compasión es un concepto del que se habla mucho, aunque, en mi experiencia, erróneamente. En este post intentaremos explicar por qué.

La lástima y la pena
Sentir lástima, o sentir pena, son dos expresiones que se utilizan habitualmente y que se mencionan como sinónimo de compasión, cuando la diferencia entre ambas es clara, y, sobre todo, muy relevante.

La RAE define la compasión como “sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien”. En una misma frase encontramos situaciones que no podrían ser más diferentes y que trataremos de explicar.

Cuando una persona siente pena o lástima, entra en un estado emocional negativo. Por negativo queremos decir que a esa persona le resultará evidente albergar un sentimiento que no le hará sentirse bien, como por ejemplo la tristeza. Sin embargo, si ahondara un poco más, rápidamente podría observar que alberga sentimientos más profundos. Y son esos sentimientos más profundos los que realmente están provocando que esa persona se sienta de esa manera.

Indagar es muy importante
Para conocernos mejor y por tanto poder evolucionar más, es clave que nos preguntemos por qué estamos sintiendo lo que estamos detectando, cuál es el sentimiento raíz, esto es, su verdadero origen.

Cuando una persona siente pena o lástima al observar la situación de otra, como por ejemplo alguien pidiendo en la calle, muy frecuentemente se dice que sintió pena o lástima de ella. Es decir, expresa que ha sentido pena respecto a algo de fuera, en este caso en concreto, otra persona pidiendo.

Lo que muy pocos hacen es indagar si ese sentimiento está dentro de ellas mismas. Con esto queremos decir que son pocos los que se plantean si esa pena ya estaba antes dentro de ellos mismos. Y el motivo es que algo de fuera no te puede afectar, si eso mismo no estaba dentro de ti antes.

Por qué sentimos lo que sentimos
De este modo, una persona que no sienta tristeza en su interior, no puede sentirla por muy duro que pudiera ser lo que estuviera observando. Para que una persona sienta tristeza o cualquier emoción, ya sea lo que se denomina positiva o negativa, esa misma emoción debe estar implantada con anterioridad.

Cuando sentimos tristeza en relación con algo de fuera, deberíamos plantearnos si esa emoción ya forma parte de nuestra vida, y, lo más importante, dónde está su origen. Retomando el ejemplo de sentir tristeza si vemos a una persona pedir en la calle, la clave reside en preguntarnos si ese sentimiento encuentra su causa en que, -conscientes de ello o no-, albergamos tristeza al imaginarnos en esa tesitura o si sentimos tristeza por nuestra situación económica, sea la que sea.

Recuerda que la definición de compasión por parte de la RAE incluye conceptos tan dispares como la pena, la ternura o la identificación. Esto nos lleva a otro punto muy importante, y es la claridad de conceptos. Es muy conveniente tener una por concepto. De este modo pensaremos y verbalizaremos una única idea, una solo energía. No es lo mismo en lo referente a la compasión sentir pena que ternura.

Ser Unidad es clave para una vida de dicha
Frecuentemente se habla de unidad versus separación. Ser Unidad significa ser uno con el todo, y el primer paso es ser unidad con uno mismo, puesto que no puedes vivir fuera lo que no vives en tu interior.

Ser unidad significa amarse, que no es lo mismo que quererse. Querer algo o a alguien proviene del deseo, y cuando deseas algo es porque no lo tienes. El que tiene algo no lo puede desear, es simplemente imposible. Podrá desear tener más, o podrá desear otras cosas, pero no lo que ya posee. Por ejemplo, no puedes desear tener un coche cuando ya tienes un Fiat Panda. Otra cosa sería que desearas un Mercedes en vez de conducir un Fiat. Ambos son automóviles que te permiten desplazarte a tu antojo, aunque uno te puede gustar más que el otro y, por tanto, desear el que no tienes aunque ya tengas un vehículo.

El amor proviene de la total aceptación de uno mismo, es decir, aceptar tanto las luces como las sombras que todos tenemos. El amor incondicional empieza cuando ya no quieres cambiar nada de ti mismo o de otros, puesto que todo lo encuentras perfecto.

Esto no quiere decir que no haya sombras, que siempre las hay, sino que entiendes que toda persona es de la manera que es porque ese es el camino de evolución que su alma libremente ha elegido seguir. Como ya hemos mencionado antes, no puedes manifestar fuera lo que no manifiestas dentro. Por tanto, para amar lo de afuera, primero deberás amarte a ti mismo. No puedes manifestar limones si lo que hay dentro de ti son manzanas.

No hay caminos mejores o peores, simplemente cada alma ha elegido un camino para esta vida. Cuando eres unidad, el sufrimiento desaparece, ya que el sufrimiento nace del juicio, que es lo contrario a la aceptación. Una situación puede ser dolorosa porque no resulte agradable, pero no tiene que provocar sufrimiento cuando la aceptas. El motivo reside en que el sufrimiento es opcional, y es la respuesta que proviene del juicio.

Si retomamos el ejemplo de observar a una persona que pide en la calle, si el observador está en unidad, no sentirá pena o lástima, puesto que entiende que todo es perfecto, y que el alma de esa persona eligió ese camino como vía de aprendizaje, al igual que todos tenemos nuestro camino individual. Y, al mismo tiempo,  tampoco sentirá pena porque no hay juicio dentro de él, no habrá pena hacia sí mismo y por tanto tampoco hacia los demás.

Este observador sentirá perfección y empatía con el que pide, pero no pena. La empatía es el identificarse con lo que otra persona está haciendo o sintiendo. Gracias a ella, le hará imaginarse en la situación del otro, y, al sentir amor hacia la otra persona, que no pena, le ayudará de la manera que sea, pero sin lástima.  

Conclusión
La unidad te lleva a sentir que todos somos uno, por lo que todo lo que le ocurre a otra persona te está ocurriendo a ti también, al igual que todas tus acciones le están pasando a otras personas. De este modo, si tiras un papel o un plástico al suelo en vez de a su contenedor apropiado, no sólo ensucias la calle. Te estarás ensuciando tú solito.

Cuando tratas mal a otra persona, te estás tratando mal a ti mismo, aunque no seas consciente de ello. Porque todos somos uno, lo que le haces a otro te lo haces a ti mismo, y porque no puedes hacer hacia fuera lo que no te haces a ti mismo.

Como es adentro es afuera, como es arriba es abajo. Esto era la enseñanza de Jesús con esta famosa frase.

Deseo que este artículo haya podido ayudarte a entender mejor la compasión.

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Namaste,

Santiago Huerta

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