La pregunta más importante que deberías hacerte

Queremos compartir contigo la pregunta más importante que deberías hacerte. Y. aun siéndolo, al leer este artículo no te sorprenderá entender por qué tan pocas personas se la han formulado.

Introducción

Es tan poco probable, que podemos decir que es imposible que todo lo que puedas observar en la naturaleza haya aparecido como por arte de magia, aleatoriamente, o porque sí.

Cada ser vivo sirve a otro ser vivo, por poner un ejemplo. Una planta sirve de alimento para un insecto, ese insecto sirve de alimento para un pájaro, quien a su vez sirve a la planta esparciendo sus semillas con sus heces, y así sucesivamente. Todo, absolutamente está interrelacionado, de la manera que fuere.

Por qué no nos formulamos la pregunta más importante

A pesar de ver tanta perfección, de saber que todo está interrelacionado, aun así y todo, son muy pocas las personas las que se hacen la pregunta del millón. Yo diría que es una mezcla de no apreciar lo que tenemos, y de comodidad.

La comodidad proviene de lo que denomino la vagancia mental, esto es, no usar tu cabeza, por muy buena o rápida que la puedas tener. De nada te vale una gran inteligencia si no la pones a trabajar para que te sirve, ¿correcto? Fue George Bernard Shaw, un famoso autor fallecido a mediados del siglo pasado, quien nos lo puso claro clarinete. Para él, su secreto para haberse hecho rico y famoso consistió en haber usado su cabeza 5 o 10 minutos, de vez en cuando.

Se ha estudiado a infinidad de personas de alto éxito, en cualquier campo, y un gran número no eran más inteligentes que la media. Incluso algún que otro Premio Nobel tuvo una inteligencia por debajo de 100, cifra considerada como la media.

A pesar de que muchas personas de éxito han sido lo que coloquialmente se denomina cortitas de mente, todas tenían sin embargo un denominador común. A todas les unía una gran ética del trabajo y un fuerte deseo de superación, cualidades en claro retroceso actualmente. No olvidemos que el hombre es un animal de costumbres, y mantenerse en la zona de confort o no plantearse cuestiones que le hagan pensar, suele ser la norma de aquellos que no alcanzan el éxito.

Y, por favor, no pienses en el éxito como algo únicamente material. El éxito es una mujer que quiere ser madre, lo consigue y ama incondicionalmente a su bebé, al igual que un hombre tiene éxito cuando su deseo es ser profesor y lo da todo para ser un mejor profesional cada día, enseñando más y mejor.

Dado el desarrollo tecnológico alcanzado recientemente, se está produciendo una rápida y progresiva desconexión con el planeta, en la creencia de que con tecnología podemos modificar a nuestro antojo este maravilloso ecosistema de ecosistemas llamado Tierra.

Aunque es cierto que tenemos esa capacidad, es ese mismo poder el que nos está llevando a cada vez respetar y valorar menos nuestra casa. Este planeta no es nuestro, sino que somos meros habitadores en él. En vez de vernos como dueños de él, deberíamos verlo como inquilinos cuya tarifa de alquiler sería cuidar de él, amarlo y respetarlo.

¿Qué es para ti?

Al comienzo del anterior punto ya te hemos dado una pista de cuál es la pregunta más importante que deberías hacerte y que casi nadie se ha planteado. Es decir, si hay tanta perfección allá donde mires, si todo están interrelacionado a niveles que ni siquiera somos capaces de imaginar, este planeta y todos los que lo habitan no han podido aparecer de la nada, o porque sí.

Algo los ha creado con un propósito y sentido de perfección absolutamente exquisitos. Si no te sientes cómodo con el término de Dios, puedes usar como hacen otras personas el de Universo, Energía, Luz, etc. No es tan importante el nombre como el concepto, aunque es interesante plantearse por qué uno no se siente cómodo usando el término de Dios.

En cualquier caso, una cuestión fundamental es poder separar lo que es Dios realmente de lo que las religiones nos han explicado. Hay una gran diferencia entre lo que es y lo que nos han contado, y cuando se observa esta discrepancia, es mucho más fácil usar el nombre de Dios. De todas las maneras, lo más importante es plantearse la pregunta, y te explicamos a continuación por qué.  

Toma el término con el que te sientas más cómodo, sea Dios, Energía u otro. Si todo lo que ves, -y no ves-, es creación suya, la conclusión evidente es que todo, absolutamente todo, es  creación suya. Por tanto, según qué sea para ti (Dios, energía, etc.), así será tu relación con él.

De este modo, si tu relación con (tomemos Dios) es mala, ¿cómo es tu vida? ¿Te sientes habitualmente a gusto, en armonía y bienestar? ¿Crees que la vida es justa y llena de infinito amor incondicional? ¿O es justo lo contrario?

La respuesta a tu verdadera creencia sobre Dios está en tu vida. Tu vida no puede ser más que un mero reflejo de lo que eres dentro. No puedes creer en el amor si no manifiestas amor fuera. Lo que es adentro es afuera, al igual que lo que es arriba es abajo, como Jesús nos enseñó. Primero debes ser algo antes de poder manifestarlo.

Lo que no debe hacerse es cambiar lo de fuera, ya que es un esfuerzo inútil. Cuando tú cambias, lo que te rodea tiene que cambiar. Es únicamente cuestión de tiempo que esto ocurra. Lo afín llama a lo afín, por lo que cuanto más amor albergues dentro de ti, más amor atraerás a tu vida. Y así con todo, querido lector.

Recuerda, el éxito puede ser de todos los tipos, no sólo cuánto dinero atesoras o cuántos seguidores tienes en redes sociales. El verdadero éxito está en cómo tú evolucionas como ser humano, es decir, cuánto avanzas por el sendero de la vida. No tienes que esperar a tenerlo todo para ser feliz, puesto que ya lo tienes, y se llama la vida.

Disfrútala, aprovéchala, puesto que es realmente lo único que no vas a recibir dos veces. Una vida vivida plenamente te proporcionará mucha más felicidad y libertad que una multitud de coches o seguidores en redes sociales repartidos alrededor del globo y con los que nunca podrás compartir un momento íntimo, cara a cara. Saborear esos pequeños instantes, saber apreciar las cosas aparentemente pequeñas o sencillas, es la piedra angular de una vida plena.

Conclusión

Recuerda, Dios es amor, aunque si por el momento prefieres usar otro término, adelante. Lo más importante es que no puedes esperar disfrutar de una vida plena si no tienes una buena relación con la fuente creadora de todo, ¿correcto? Es absolutamente imposible, aunque hay cientos de millones de personas que parecen creerlo, por el motivo equivocado, ya que no se han hecho la pregunta fundamental de ”¿Qué es Dios (o el término que te resulte más cómodo) para mí?»

Al igual que la alegría llama a la alegría, si Dios es amor y tú no eres amor, ¿cómo puedes esperar disfrutar de amor en tu vida, o amarlo? Por eso es tan importante que tengas muy claro qué es para ti cada concepto que tienes en tu interior, cuáles son tus creencias.

Muchas personas afirman que Dios es injusto, o malo. ¿Cómo te imaginas que serán sus vidas? Pues justamente eso que piensan. Aquello que crees, lo creas, y lo más importante de todo, puesto que todo lo abarca, es qué es Dios para ti.

Deseo que este artículo haya podido ayudarte a entender mejor cuál es la pregunta más importante que deberías hacerte, y por qué tan pocas personas se la han formulado.

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Santiago Huerta

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